Por mi cuenta.

Había querido tener todo de ti. Lo supe en el momento exacto en que escuché tus primeras palabras dirigidas a alguien al azar. Te quise a mi lado porque sabía que podíamos crear algo extraordinario, juntos. Y certifiqué mis sospechas cuando empezamos a ser cercanos.

Pero, complicamos las cosas. Actuamos sin pronunciar palabras y nos enredamos en un espirar hiriente. Hicimos promesas a través del tacto y suspiros, nos dedicamos miradas cómplices y caricias no dignas de amigos.

Quizá si estábamos destinados a ser, probablemente no es nuestro momento. Pero, justo ahora, no espero tener que luchar por alguien; ni mucho menos, rogar atención y tiempo que claramente no pretendes darme y, sobre todo, pedirte que te quedes a mi lado cuando me demuestras con frivolidades que no quieres estar ahí.

Porque actué, salí de mi zona de confort, bajé todas mis barreras y te dejé entrar a mi desordenada vida. Te di todas las herramientas que te demostraran que era digna para ti, pero, simplemente, me hiciste a un lado cuando más te necesité.
Sé que te herí con aquello que escribí. Reconozco que yo tampoco fui clara con lo que quería con respecto a ti. Pero cuando pronuncié aquel «okay voy a pensarlo», jamás acepté ir por algo más. Hasta que todo se desenfocó y tu mano estaba en lugares que no puedo pronunciar.

En ese momento, creí que era algo más, que estaba creciendo algo más fuerte, ese lazo invisible se estaba estrechando, por otro lado, mis emociones hacia ti crecieron como un huracán que amenazaba cada día con destrozarme. Me dejé llevar porque creé expectativas y eso causó que te instalaras en mí sistema, y te calaste hasta lo profundo en mis venas.

Debo aceptar que muchos lazos se rompieron después de que pronunciamos aquellas palabras. Y que, una emoción vacía nos rodea. Pero, sé con exactitud que ha llegado la hora de soltarte, porque yo combatí por ti, batallé hasta el último día. Y me disculpo si voy a sonar egoísta, sin embargo, necesito proteger a mi ya destrozado corazón de este dolor que me has causado. Un fragmento mío está en tus manos, fue tuyo desde que colocaste, por primera vez, tus manos sobre mi cuerpo, ahora no hay marcha atrás. Tomo mis maletas y me despido con mi mano puesta sobre mi corazón diciéndote que confié en el amante amoroso a puertas cerradas y, por sobre todo, que te amé de la misma manera en la que la luna ama al sol. Me hiciste brillar, me hiciste volar, incluso cuando descendí unas cuantas pulgadas con esto, me atrevo a decirte que ha llegado mi momento de hacerlo por mi cuenta…

dherediafraileshotmail-com
Author: Donatexter

Amante de la lectura y aficionado de la escritura





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