Reproches a lo divino.

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¿Cómo olvidar aquella mirada que, sin pestañar, me llenaba? ¿cómo podré llenar aquel vacío existencial que dejas en mi cuando te vas, mi querida soledad? tú, mi musa que cobijas mis noches tristes; tú, quien me acompaña en los días grises.

¿Cómo podré cambiar la vida que tengo por el desdén de aquel tragicómico destino? aquel exquisito sufrimiento que no es infligido sino por mi mismo, con la inmutable premisa “la vida oscila entre el desdén y el hastío”.

¿Qué más podemos hacer sino aceptar nuestro melancólico destino? la soledad, esa hermosa melodía de sufrimiento, aquella infame deidad que nos ha de llenar de vacío; el dolor, el sufrimiento, la soledad y el hastío, mismo sentido que nos impulsa a luchar contra el destino, sin ser más que la verdad pura detrás de aquella mentira, de esa ilusoria felicidad y alegría.

¿Quién soy yo para decidir el destino?

¿Quién soy yo para negar mi camino? de aquel inefable e intranquilo sentido.

Author: AleGuz

La vida oscila entre el desdén y el hastío





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