Autor del texto: Stonergëk ~ DON

La Piedad de Ceres 2.6

Los cuatro continuamos andando hasta un acceso con un letrero que rezaba “El jardín de Gaya”. Christopher repitió el ritual de pasar su muñeca por el escáner y la puerta se abrió, pero había algo extraño tras la entrada. La temperatura era ligeramente superior, podía captar olores . Jazmín, lavanda, lirios. El ambiente había cambiado Ya no estábamos rodeados del frío metal de los laboratorios.
El pasillo tras la puerta estaba oscuro, apenas iluminado por las blanquecinas luces laterales. El camino se inclinaba hundiéndose más en las instalaciones y cada paso que dábamos nos acercaba más a esa sensación de estar entrando en la naturaleza.

Beatriz estornudó una vez. Dos veces. Y dijo malhumorada – Soy alérgica al polen. No sabía que íbamos a meternos de lleno en la primavera de Ceres.

Otra característica de Bea era su odio irracional hacia lo natural. Jamás tuvo mascota ni nada parecido. Si veía un perro por la calle, se cambiaba de acera. Si un gato se colaba en su casa, lo ahuyentaba lo más rápido posible. En nuestra visita a Londres no se dignó a poner un pie en Hyde Park. Tampoco dañaba la naturaleza, simplemente intentaba que sus caminos se cruzaran lo menos posible. Siempre achaqué esa aversión a la absurda cantidad de partículas, pelos, picaduras, alérgenos aéreos y demás sustancias a las que era alérgica.

 - Ya conocía esa debilidad suya, doctora Miller. Por eso diseñé una función específica para usted. Toque dos veces la pulsera y diga, protocolo antialergénico.

Bea hizo caso de nuestro anfitrión y, tras pronuncian claramente la frase, soltó un pequeño gemido y movió rápidamente la mano.

-  No se preocupe por el pinchazo. No deja huella – dijo sonriendo y volviéndose hacia Iris que le sonrío a su vez.

Andamos unos cinco minutos por el pasillo en penumbra hasta que llegamos a una compuerta gigantesca de unos diez metros de ancho y unos quince de alto. Era muy parecida a la que vimos en la zona de aterrizaje, aunque mucho más conservada.

 - Doctor Báxter, haga los honores.- Asentí y me dirigí hacia el panel de acceso. Acerqué la pulsera y un destello verde recorrió mi muñeca. En la pantalla se podía ver “Acceso Concedido”.
El portón comenzó a abrirse de abajo hacia arriba y la luz proveniente de la sala nos cegó.

 - Señores, les presento “El Jardín de Gaya”.



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Etiquetas: cienciaficcion, espacio, LaPiedaddeceres, stonergëk, futurista, Fecha de creación: 2021-02-11
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