Autor del texto: Marcela M.

Cartas de un girasol herido




El tiempo lo cura todo, eso es cierto.
Pero más cierto es, que uno mismo
cura sus propias heridas. Somos quien
les da vendaje 
trato y dedicación para
que esas heridas sanen, 
cierren y se recuperen.
Pero después de ello queda una cicatriz, evidentemente.

Se puede ocultar, maquillar y pasar por desapercibido,
pero solo nosotros mismos sabemos que está ahí 
y la dedicación que le brindamos, esfuerzo, 
quizá un mar de lágrimas y desvelos para que la

 herida cerrara y quedara esa secuela, 
que al observarla nos trajera miles de recuerdos.
Y el recuerdo más importante es saber que en el 
proceso de cicatrización, nos volvimos otra persona. 
Una persona renovada, fuerte y segura de si misma, 
sabiendo que mediante ello nos impulsó a ser mejores, 
a seguir avanzando y sabiendo enfrentar cualquier adversidad  
que se volviera a presentar. 










Página: /
Etiquetas: reflexion, superacionpersonal, textolibre, textosparasanar, amorpropio, Fecha de creación: 2021-03-12
10 2 0
¡Califica ya este texto!
Facebook Twitter

Tabla de comentarios

¡Aún no hay ningún comentario, sé el primero!

Autores relacionados

x
This website is using cookies. Más info. Acepto