Autor del texto: Los_versos_del_bardo

"Yo también quiero"

Estaba escribiendo en mi estudio, una mañana como otra cualquiera, en busca de la catarsis, cuando ella apareció.

Apareció aún en bata y con el pelo revuelto, apoyada en la puerta mirándome con los ojos aún febriles por la pasión de la noche anterior. Caminó hacia mí con la languidez de quien aún está satisfecho y cuando yo iba a besar su frente y darle los buenos días, puso un dedo sobre mis labios y dijo con voz suave

- He estado pensando y... Ayer me comiste tan bien que nadie diría que eras virgen y eso se merece un premio- se mordió el labio mientras apartaba mi mesa del escritorio y tras quitarse las zapatillas se arrodilló.

Mirándome fijamente se hizo de rogar, cada diente de la cremallera era una promesa de placer. No me juzguéis si digo que la amé en ese momento. Se deshizo de los vaqueros y liberó mi pene  que ya empezaba a despertar

-Me encanta que estés tan dispuesto, nunca decepcionas. Ahora relájate y disfruta, no queremos que esto acabe demasiado rápido verdad? - de nuevo esa mirada pícara y ese mordisco al labio.

Noté como reclinaba el respaldo y comenzaron las caricias,  primero con la mano, por todo el tronco, con el que jugó a placer, luego acaricio la punta tamborileando con dedos de seda sobre ella, era una reina y mi placer era su única voluntad.

De repente mi columna recibió una descarga de placer cuando sus labios besaron el punto más sensible y se abrieron para recibirlo, suaves y carnosos como pétalos de rosa. La lengua, un placentero látigo que me hacía gruñir con cada caricia.

Justo cuando el placer me volvía loco se detuvo y murmuró de  forma deliciosamente sensual " yo también quiero".  Entonces dejó caer el albornoz dejando a la vista su creciente humedad y gimió
" te deseo, ahora"  y tras ver cómo asentía se sentó a horcajadas sobre mí en el precario equilibrio de  la silla del escritorio.

Echó la cabeza hacia atrás y sus labios formaron una preciosa "O" cuando me tuvo entero en su interior y así completamente empalada por mí, comenzó a mover las caderas suavemente de atrás a adelante para no hacernos caer mientras sus manos cogían mis manos.

Se rio entre gemidos como una niña traviesa cuando empezó a moverse más intensamente, soltó una mano y comenzó a frotar su clitoris cada vez más rápido, llenando el estudio con un sonido húmedo y una cascada de gemidos hasta que su espalda se arqueó en el instante que se corría.

Una vez calmada su respiración, me sacó de ella aún duro y  tras darme un largo beso susurro "ahora te  toca a ti, cariño" y su boca me llevó al paraíso de tal modo que no pude evitar acabar dentro.
Aún recuerdo con una mezcla de extrañeza y placer la confusión que me produjo oírla tragar con tal satisfacción. 

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Etiquetas: +18, Fecha de creación: 2021-04-05
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Tabla de comentarios

Dani H

Me encanta este tipo de relatos! Y la forma de contarlo engancha

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