Autor del texto: tercer.mundista

Un telón cerrado.

Dicen que el enamoramiento sucede mucho antes de que realmente nos demos cuenta. Como si viajara a la velocidad de la luz y un latido nos golpeara el corazón con una diferencia de tiempo. Así como el rayo que antecede al trueno: ves que el cielo se ilumina de noche, sabes lo que va a venir y aún así te agarra desprevenido y te asusta.
En esta historia vos fuiste una tormenta eléctrica y yo confieso que siempre les tuve miedo.
Tu mirada de fuego, era capaz de incinerarlo todo. Te acercabas tan libre, tan imparable que fuiste convirtiendo en cenizas lo que se cruzaba en tu camino desde la puerta de entrada hasta la mitad de patio.
Estaba nerviosa, las primeras veces nunca fueron lo mío, pero sin dudarlo ni un instante te plantaste frente a mi como si el destino y el magnetismo de nuestros cuerpos así lo hubiese planificado y vos, que siempre fuiste desobediente, no te permitieras ceder.
-“Hola!, ¿Sos nueva?” - me dijiste clavándome los ojos con tanta ferocidad que todavía si los cierro, los siento arder.
Ojalá nos hubieran avisado que estábamos entrando a un laberinto sin salida, así no hubiésemos intentado en vano terminar lo que no había empezado nunca.
Nos permitimos jugar y bailar a escondidas, dejando que la sincronía se divierta con la causalidad de habernos cruzado, encajando perfecto bajo las sábanas, con las cortinas bajas y a veces sin luz.
Nos recorrimos todos los lunares, trazamos el mapa físico y político de nuestros placeres sin límites, nos encontramos y nos perdimos tantas veces como caminos íbamos haciendo, recorriendo kilómetros de tiempo, que no era nada menos que la vida.
Nos caímos al precipicio de cada curva en la mañana, tarde y noche sólo por agarrarlas rápido, voraces adolescentes, deseantes de un rato más. Cinco minutos más.

Creímos que la juventud nos sería eterna, que siempre había un día más lejano para decidirnos, para animarnos. Pero nos comió el silencio y quedamos con nuestros cuerpos mudos de tanto gritar, gargantas enllaguesidas de contener tanta angustia.
Pasamos días enteros jugando a querernos, juego que se desvanecía tras la puerta.
Si hubiera sabido en ese entonces, que las palabras liberaban las hubiera usado antes de que se clavaran en mi pecho y nos agujerearan el futuro.
Si hubiera sabido decir con la boca lo que los ojos, desde el primer día, se cansaban de gritar, quizá hoy en lugar de esta estación a la que no poder volver, tendríamos construido un puente, o mejor aún un puerto donde mantenernos a flote para anclar de vez en cuando.
Pero nuestras manos fueron extensiones de los miedos, raíces que nos ataron a la pausa interminable y vos te fuiste de la misma manera mágica que habías llegado: dejando todo hecho cenizas.
Me quedó un papel en blanco, un telón cerrado, un recuerdo borroso, un reloj sin pilas y un destino sin rumbo con gusto a domingo por la tarde.
Ojalá sigas ardiendo para que si te encuentro algún día, pueda mirarte y descongelarme.

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Etiquetas: desamorvolveraencontrarte, Fecha de creación: 2021-04-07
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