Autor del texto: Los_versos_del_bardo

"Fe en la tormenta"

    
Cuentan los viejos marineros que beben en las tabernas los días de tormenta, la historia del capitán Sangrefría, un viejo lobo de mar cuya sangre se cree que era tan fría como su apodo.
Se dice que se lo ganó una turbulenta jornada en la que el Carmela, el pesado mercante que comandaba, tuvo que hacer frente a una de las temibles tormentas que azotan el Cabo de Hornos. Surcaban las aguas que separan el Atlántico del Pacífico, por la temida ensenada que los chilenos llaman Paso de Hoces y los Ingleses Ensenada de Drake, en honor al temible corsario, es de las aguas más peligrosas del mundo y ese día los temibles dioses del mar lo demostraron desatando la peor de las tormentas.


El cielo estaba negro como la boca del lobo, los rayos eran como lagos dedos afiliados que quebrantaban el alma de los más aguerridos tripulantes y los truenos retumbaban como el rugido de mil fieras atroces. Tal era el terror que aquella escena inspiraba que cualquiera diría que cuando uno de los cabos que sujetaba la vela mayor se rompió, lo hizo presa del pánico.
Todos tenían el corazón encogido, todos salvo uno, Román Fontefría, un bisoño muchacho de veinte años que era capitán por primera vez en su vida. Se mantenía erguido sujetando el timón con sus ojos grises fijos en el horizonte y una sonrisa de satisfacción en los labios , con voz potente dijo

- Contramaestre, dos gavieros a la mayor, necesitamos ese trapo en condiciones si queremos salir de esta – el interpelado bramó las órdenes al punto y los tripulantes redoblaron sus esfuerzos mientras el comandante los arengaba y la mojada cubierta crujía y se bamboleaba- Marineros, manteneos firmes, confiad en mí y saldremos de esta , os lo juro por mi honor.

La tripulación respondió con un rugido preñado aún de un ligero temor pero las palabras del capitán, aquel muchacho al que muchos de los marineros podrían considerar su hijo en términos de edad, habían encendido en sus corazones la llama de la esperanza. Así confortados por la firme presencia de su líder, trabajaron con ahínco haciendo cada uno su parte lo mejor que pudo y tras dos angustiosas horas que les quitaron años de vida, lograron salir indemnes de aquel infierno . Una vez se hubo asegurado se que navegaban por aguas tranquilas Fontefría dejó el timón en manos del piloto y se sentó en un barril con un capote seco por los hombros.

- Primer oficial, doble la ración de ron para estos valientes, buen trabajo señores- mientras el primer oficial pasaba la orden uno de los marineros le estrechó la mano
- Gracias capitán Sangrefría, nos ha salvado, tres hurras por él muchachos- y lo aclamaron al unísono



Página: /
Etiquetas: aventuras, Fecha de creación: 2021-04-10
11 2 0
¡Califica ya este texto!
Facebook Twitter

Tabla de comentarios

Ana Valery

¡¡Tres hurras también para el autor!!! Enhorabuena ????

RowanMendelieve

Que bueno colega! Me has mantenido entretenido de principio a fin,!

Autores relacionados

x
This website is using cookies. Más info. Acepto