He vuelto a escribir.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...

He vuelto a escribir.


Gracias a ti he vuelto a escribir.

Me has abierto los ojos, la boca, incluso el alma.


Me has iluminado el camino, o mejor dicho, la mente.


Has sido el bolígrafo que me ha hecho volver.


Volver a creer, porque aún hay gente que te hace bien.


Volver a crecer, porque aún hay personas que te hacen arder.


Volver a temer, porque aún hay almas que no se quieren perder.


Volver a querer, porque aún hay ojos que te dejan y hacen ver.

Author: Leyrecarb

Hay almas demasiado dulces para un mundo tan oscuro.





1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...

1 comentario

  1. 50

    Estoy cerca, después de matarme, además literalmente, por no llegar a ese peso, estoy a tan solo un paso y créeme, asusta, pero esto también da placer.

    Ver que tu lucha tiene su recompensa, crea satisfacción.

    La cuestión no es el peso, la cuestión es hacerlo bien y ver que eso tiene una repercusión en ti.
    Tal vez da miedo, pero creo que es un peso bonito y más para mi edad, PEQUEÑOS PASOS.

    Claro que me da miedo, piensa que llevo toda mi vida luchando por bajar y claro, ver que subo pues me crea inseguridad, pero eso es al principio, después te das cuenta que, a pesar de subir de peso, estás luchando, y eso no te quita méritos.

    50, mi número prohibido.

    Estoy cerca y siento satisfacción, ya no rechazo ni mucho menos miedo.

    También he cambiado la talla de pantalón, puf, eso me generaba pavor, pero entendí, que cuando uno pasa por cambios es normal que la ropa forme parte de ellos.
    Me enfadé mucho al principio, quería volver con Ana, pero aprendía que lo de ahora es salud, lo de antes era muerte, solo eso.

    Es decir, no es que me guste lo que veo en el espejo, pero lo acepto. Todo a su debido tiempo

    La verdad es que nunca pensé que esto llegaría, empezar a quererme digo. Ha sido un año duro, muy duro, pero ha valido la pena tanta lucha, tantas batallas, tantos llantos a las doce de la noche, sola.

    Sí, lloraba a escondidas porque no podía permitir que vieran mi debilidad, necesitaba que la gente creyera que era fuerte, aunque no fuese así, necesitaba que lo pensaran.

    Sé que no peso 50, pero me falta poco, no porque me pese, es que conozco mi cuerpo y soy consciente de que he subido, ya no tengo cuerpo de niña, era lo que buscaba con la enfermedad.
    Ser una niña de cuerpo, a pura apariencia.

    Ana, ya no te odio, he aprendido mucho de ti, me has hecho crecer como persona,

    ¡GRACIAS!

    #mividasinAna #tercerlibro #emocion #ganas #sepuedelograr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.